La crisis formativa: El profundo origen de la crisis
Por Nelson W. Adrian S.

La crisis de identidad de la Kinesiología en Chile no comenzó en las clínicas ni en las unidades de rehabilitación, y tampoco nació del choque entre técnicas, modelos o tendencias terapéuticas. Su origen es más profundo, más silencioso y mucho más incómodo de admitir: la raíz está en el sistema educacional chileno.
Durante años intentamos explicar la precarización de la profesión a partir del mercado laboral, los salarios, la presión asistencial o los modelos de pago. Pero el problema empieza antes, muchísimo antes: en la forma en que Chile educa, prepara y certifica a las personas que terminarán trabajando como profesionales de la salud. Y cuando observamos los datos recientes, la conclusión es ineludible.
Una base cognitiva fracturada
Un reportaje de La Tercera (2024), basado en estudios internacionales, expone una realidad inquietante: más de la mitad de los adultos en Chile no comprende realmente lo que lee. No se trata de analfabetismo, sino de analfabetismo funcional: personas que descifran palabras, pero no construyen significado.
Para cualquier disciplina, esto es un problema. Para las ciencias de la salud, es devastador.
El panorama se vuelve más claro con los resultados de PISA 2022: Chile se mantiene muy por debajo del promedio OCDE en lectura y matemáticas, y estudios nacionales muestran que más del 60% de los niños de segundo básico no alcanza comprensión lectora suficiente al finalizar primero básico.
En simple: nuestro país forma profesionales sobre una base escolar que no entrega las habilidades cognitivas mínimas para el razonamiento clínico moderno.
Y sin razonamiento clínico, no hay profesión posible.
La expansión sin estrategia: 53 instituciones, 118 sedes
Mientras la base cognitiva se deterioraba, la educación superior actuó como si nada pasara. No redujo brechas, no fortaleció estándares, no reguló ingresos: se expandió. Y lo hizo a un ritmo que ningún país con un sistema sanitario serio habría permitido.
La base oficial de la CNA 2025 lo confirma:
– 53 instituciones impartiendo Kinesiología
– 118 sedes a lo largo del país
– 1.992 registros académicos solo en 2025
Es la expansión más amplia y dispersa de carreras de la salud en Chile.
Para comparar:
– Reino Unido (67 millones de habitantes): ~40 programas
– Canadá (38 millones): ~15 programas
– Chile (19 millones): 118 sedes
Chile tiene casi tres veces más sedes por habitante que países con sistemas de rehabilitación mucho más robustos.
Esto no es crecimiento. Es desregulación.
Y toda desregulación tiene un costo.
La sobreproducción: cuando la demografía supera a la profesión
El RNPI (Superintendencia de Salud) muestra un aumento brutal:
– 2010: 16.285 kinesiólogos
– 2025: 47.665 kinesiólogos
Un crecimiento del 195% en quince años.
Ningún sistema sanitario puede absorber esa masa laboral sin destruir salarios, prácticas, identidad profesional y estándares mínimos de calidad.
Chile pasó de tener una profesión necesaria, a tener una profesión desbordada.
Identidad fragmentada: demasiadas escuelas, demasiados relatos
Una profesión necesita un núcleo común: un marco conceptual, un lenguaje, una epistemología compartida. Chile no lo tiene, y probablemente no puede tenerlo cuando 118 sedes enseñan enfoques distintos, con docentes formados en épocas, modelos y paradigmas completamente dispares.
Lo que surgió fue una identidad rota:
– técnicas convertidas en identidades
– fuga hacia la quiropraxia, osteopatía o coaching
– confusión del rol profesional frente a otras disciplinas
– mensajes contradictorios hacia pacientes
– modelos pedagógicos desalineados con la evidencia actual
La profesión perdió su relato.
Perdió su centro.
Y en esa ausencia, cualquier técnica, curso o tendencia se transformó en “identidad”.
Esto ya no es solo un problema gremial: es un problema de salud pública
Cuando un país forma profesionales de la salud sin estándares de ingreso, sin criterios nacionales, sin formación docente robusta y desde una base escolar deteriorada, los efectos trascienden lo laboral. Impactan directamente la salud de la población.
Afectan:
– la calidad del razonamiento clínico
– la seguridad de los pacientes
– la continuidad del cuidado
– la pertinencia terapéutica
– la capacidad de integrar tecnología y evidencia
– el trabajo interdisciplinario
– la educación para el autocuidado
– la toma de decisiones complejas
Lo que parece un problema de mercado es, en realidad, una crisis sanitaria silenciosa.
Un futuro posible (si actuamos ahora)
Chile no necesita 118 sedes, ni 53 instituciones enseñando versiones incompatibles de la misma profesión, ni 3.000 kinesiólogos nuevos al año.
Lo que necesita es orden, coherencia y responsabilidad sistémica.
Necesitamos:
– regulación estricta de apertura de programas
– estándares curriculares nacionales
– requisitos de ingreso más exigentes
– formación docente obligatoria
– una identidad profesional unificada
– supervisión clínica profesionalizada
– integración temprana con el sistema de salud
– alineación epistemológica con la evidencia actual
Si la profesión no toma este camino, el sistema lo impondrá desde fuera.
Y siempre es más doloroso cuando el cambio viene impuesto.
Conclusión
La crisis actual de la Kinesiología en Chile tiene una causa estructural: intentamos construir una profesión moderna sobre una base formativa frágil y dentro de un sistema universitario desregulado. Ahora tenemos los datos que lo demuestran con claridad.
El desafío que viene ya no es denunciar, sino construir: una identidad sólida, una formación exigente, un relato moderno y una profesión capaz de sostenerse en la complejidad del siglo XXI.
📚 Referencias
- Centro de Estudios del Ministerio de Educación (Mineduc). (2023). Radiografía de la comprensión lectora en Chile: Resultados de evaluaciones nacionales e internacionales. Ministerio de Educación de Chile. https://centroestudios.mineduc.cl
- Colegio de Kinesiólogos de Chile. (2017). ¿Quieres estudiar Kinesiología? (Versión archivada). https://www.ckch.cl/2017/12/28/quieres-estudiar-kinesiologia/
- Consejo Nacional de Educación (CNED). (2024). Índices de Educación Superior 2005–2025: Matrícula, programas y oferta académica [Base de datos]. https://www.cned.cl
- González, P. (2023, diciembre 2). ¿Por qué los chilenos no entendemos lo que leemos? La Tercera. https://www.latercera.com/lt-board/noticia/por-que-los-chilenos-no-entendemos-lo-que-leemos/
- OECD. (2019). PISA 2018 Results: What Students Know and Can Do (Volume I). OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/5f07c754-en
- OECD. (2023). Health workforce data: Physiotherapists per 1,000 population. OECD Data Explorer. https://data.oecd.org
- Superintendencia de Salud de Chile. (2025). Registro Nacional de Prestadores Individuales: Boletín RNPI Enero–Septiembre 2025. https://www.superdesalud.gob.cl
- UNESCO. (2022). Informe regional sobre alfabetización y habilidades lectoras en América Latina. UNESCO Publishing. https://unesdoc.unesco.org


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